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BOEING
787 - CONFLICTOS COMERCIALES - EADS Y BAE SYSTEMS FAVORECEN UNA
SOLUCIÓN NEGOCIADA
Luego de la designación de un nuevo secretario de comercio
estadounidense hace algunas semanas, Airbus y sus accionistas, EADS
y BAE SYSTEMS, han tenido la esperanza manifiesta de que se reinicie
el proceso por el cual podría alcanzarse un arreglo pacífico
en la disputa comercial europeo-estadounidense en materia de aeronáutica.
Tienen la fuerte convicción de que la apertura de un proceso
de litigio significaría el lanzamiento de una batalla comercial
que mal podría beneficiar a alguna de las partes excepto,
a corto plazo, a aquellos que busquen quedar protegidos de la sana
competencia aun a nivel local.
Sin
embargo, recientes declaraciones hechas en los Estados Unidos por
voceros autorizados han arrojado serias dudas del interés
por parte de ese país de alcanzar una solución negociada.
Para que no queden dudas, Airbus y sus accionistas confirman por
la presente que apoyan plenamente a la Comisión Europea y
su objetivo de un retiro equilibrado y amplio de todo tipo de apoyo
económico, venga éste de autoridades locales o internacionales,
abarcando en esto también al apoyo económico provisto
por terceros, como por ejemplo el Japón.
Dichas
negociaciones deberían contemplar asimismo el tema a corto
plazo de los dos nuevos aviones competidores, es decir el Airbus
A350 y el Boeing 787. Este último se ha convertido en el
avión de línea más subsidiado de la historia.
Boeing ha obtenido más de US$ 5.000 millones en subsidios
estatales para cubrir su desarrollo y producción, a través
de fondos estadounidenses y extranjeros de investigación
y desarrollo (R&D), planes de reducciones arancelarias y ayudas
de lanzamiento del programa. A esto se le suma un nuevo subsidio
cada día. De no ser por tales subsidios, Boeing no podría
haber lanzado el 787, avión que está siendo arrojado
al mercado a precios tan bajos como jamás se había
visto.
Muchas de las tecnologías del 777 y del 787 fueron solventadas
por gobiernos. El ala de material compuesto fue un programa de NASA;
el fuselaje igualmente compuesto proviene de programas militares
desarrollados por Boeing, incluyendo el B2 y el V22 Osprey. Entre
1992 y 2004, Boeing se benefició con más de USD 12.000
millones a través de fondos de investigación de NASA.
También recibió USD 1,500 millones a través
de FSC (Foreign Sales Corporation), un programa ilegal de exportaciones
con reducción de impuestos. De igual modo no ha devuelto
un centavo ni al gobierno de ni a los contribuyentes en los Estados
Unidos.
De igual modo, Boeing ejerce una enorme presión sobre el
Congreso de los Estados Unidos a fin de que se prohíba cualquier
competencia en un futuro programa de compras de nuevos aviones cisterna
para la US Air Force. Dicha enmienda tiene el claro objetivo de
reducir la competencia y permitirle a Boeing retener su posición
monopólica en los Estados Unidos, mientras mantiene su pleno
acceso a los mercados de defensa europeos.
El hecho de que Boeing haya conseguido asegurarse dicha enmienda
contra el interés de otras grandes empresas estadounidenses
y los cientos de empresas aeroespaciales de ese país que
proveen a Airbus atenta contra los intereses de los contribuyentes
estadounidenses y el conjunto de la industria aeroespacial de ese
país.
Luego de deshacerse de su responsabilidad de limitar estos subsidios
en septiembre último, cuando se retiró del acuerdo
EE.UU-UE, Boeing ha seguido obteniendo nuevos subsidios mientras
reclamó que no se le concedieran más préstamos
gubernamentales a Airbus, aun cuando éstos se ajustan a las
normas de la OMC. La renuencia de Boeing, desde el año pasado,
a negociar cualquier nuevo esquema disciplinario para sus abultados
subsidios ha arrastrado al tema al borde de una guerra comercial.
A pesar de este abultado volumen de subsidios de su competidor,
Airbus cree que toda guerra comercial va contra los intereses de
la industria, incluyendo sus numerosos proveedores estadounidenses,
a los cuales les compra USD 6.000 millones al año. A nivel
mundial, Airbus es el mayor cliente externo de la industria aeroespacial
estadounidense. No obstante, en caso de que los Estados Unidos se
nieguen a alcanzar una solución negociada, todos los programas
que subsidian a Boeing serán denunciados ante la OMC. Todo
litigio en dicha organización expondrá a la luz todos
estos programas ocultos de subsidios a Boeing y sus asociados estadounidenses
y evitará que puedan ser empleados para perjudicar a Airbus
en el futuro.
Por otra parte, nada de lo estipulado por la OMC impide a los gobiernos
prestarle dinero a Airbus. Los préstamos que los gobiernos
de la UE le dan a Airbus se ajustan a las reglas de la OMC y Airbus
espera que los gobiernos europeos sigan prestándole fondos
toda vez que éstos busquen una buena inversión. Desde
la firma del Acuerdo EE.UU.-UE en 1992, Airbus ha devuelto a los
gobiernos europeos más de USD 6.700 millones. Esto es 40%
más de lo que le prestaron. De modo que Airbus es un "retribuyente"
y no un "prestatario" de los gobiernos de la UE. A pesar
de esto, Airbus estaría dispuesto a renunciar a este sistema
si se negocia un acuerdo equilibrado y amplio que cubra todo tipo
de apoyo -sin importar de quién provenga- y que se aplique
tanto al A350 como al 787.
Además, y en beneficio de los sub-componentes empleados
tanto en el 777 como en el 787, Boeing recibe alegremente y de parte
del gobierno japonés el mismo tipo de préstamos que
tanto critica cuando Airbus los recibe de los gobiernos europeos.
Es evidente que no pueden sostenerse ambas posturas. Un litigio
en la OMC necesariamente requerirá el análisis del
tema, tarde o temprano.
Airbus y sus accionistas creen que una solución negociada
no sólo representa la mejor salida sino que también
es asequible. Confían en el pragmatismo y el sólido
sentido comercial tantas veces demostrados por los tomadores de
decisiones estadounidenses. El diálogo transatlántico
ha superado muchos desafíos difíciles -inclusive en
forma reciente- como para dejar que éste tenga un mal final.
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