El padre del satélite GOES-16 en el Servicio Meteorológico Nacional

Buenos Aires, 2 de junio de 2017

En la Cuenca del Plata se desarrollan las tormentas severas más rápidas del mundo. Así lo expresó Steven Goodman, científico de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio) y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), durante la charla que brindó en el Servicio Meteorológico Nacional. Goodman visitó la Argentina en el marco de la amplia expectativa internacional frente a la operativización, en noviembre, del GOES-R, el último y más moderno satélite meteorológico que desarrollaron ambos organismos estadounidenses.

El GOES-R es el satélite ambiental geoestacionario que se lanzó en noviembre pasado y desde entonces atraviesa el proceso de calibración de instrumentos y validación de los datos que produce. Representa un salto exponencial en el monitoreo de la atmósfera, ya que los instrumentos que lo componen amplían varias veces la resolución espacial, temporal y espectral de la información disponible.  Podrá medir y mostrar fenómenos de interés, como el desarrollo de las nubes de tormenta, la actividad eléctrica, rotación de nubes, nieblas y ceniza volcánica, tanto de día como de noche.

“Uno de los avances más importantes para Argentina, es que ahora tendrá imágenes de todo el territorio cada 15 minutos” explicó el científico, que también destacó el “gran interés científico” que genera el estudio de los sistemas convectivos de mesoescala que se producen en la Cuenca del Plata, y que poseen un desarrollo muy veloz, de los más rápidos del mundo”.

Goodman explicó los detalles técnicos de los instrumentos que permitirán tener un escaneo mucho más exhaustivo de la atmósfera.
“Ahora, con los canales de vapor de agua, veremos en detalle el nivel de la atmósfera donde las cosas están pasando: humedad e inestabilidad. Cómo van cambiando los gradientes de humedad y esto nos indicará dónde está la inestabilidad que dará origen a una tormenta”.

Frente a un sistema convectivo, el satélite permite ver el desarrollo de las nubes de tormenta (cúmulus nimbus) y seguir su desplazamiento y evolución. Esta información, junto con los radares, es fundamental para que los pronosticadores puedan determinar la intensidad de las tormentas y la región que puede ser afectada, y emitir un Aviso Meteorológico a Corto Plazo, (que es un alerta de 3 horas de validez) de ser necesario.

Celeste Saulo, Directora del SMN, destacó el interés que siempre tuvo el representante de la NOAA en que el satélite  sirva  para nuestra región, lo cual depende de su posicionamiento. “El 25 de mayo la NOAA anunció que se ubicará en la posición necesaria para dar cobertura a América del Sur (GOES- EAST, 75° longitud oeste). El SMN está en el proceso de adquisición de una receptora del satélite, lo que significa que podrá tener todos los datos en tiempo real.” explicó la Directora del Organismo.

INSTRUMENTOS DE ALTA TECNOLOGÍA

El GOES-R cuenta con un instrumento innovador, el GLM, (Geostationary Lightning Mapper). Goodman estuvo a la cabeza del desarrollo de esta herramienta, explicó que “A diferencia de los sistemas actuales, que miden dónde impactan los rayos en la superficie, la nueva tecnología detecta la actividad eléctrica que está dentro de la nube y eso es importante porque es la actividad eléctrica -y no solo los rayos a tierra- la que permite medir la intensidad de una tormenta. Sobre el océano  -donde no se dispone de radares- esto será muy importante para los vuelos intercontinentales” explicó.

“Además el sensor GLM no sólo ve los núcleos de tormenta sino también cómo se propaga horizontalmente la actividad eléctrica en la línea de tormenta, y esto es muy importante para muchas actividades,  por ejemplo, para la carga de combustible en un aeropuerto. Será posible ahora ver hacia donde se están propagando los rayos que no son visibles desde tierra. Ahora podemos decirle a los usuarios que tienen riesgo incluso si están viendo la actividad eléctrica muy lejana”, indicó el científico condecorado por la NASA.

Otro instrumento destacado es el ABI (Advance Baseline Imager) que cuenta con 16 bandas espectrales diferentes (comparadas con 5 en el GOES actual), incluyendo dos canales visibles, cuatro canales en el infrarrojo cercano y diez canales infrarrojos. El ABI brindará tres veces más información espectral, aumentará cuatro veces la resolución espacial, y la cobertura temporal será 5 veces más veloz que el sistema actual. El ABI genera un escaneo de disco completo cada 5 minutos, lo que es una mejora significativa sobre los actuales 30 minutos disponibles.

Más información en http://www.goes-r.gov/multimedia/goes-16DataAndImagery.html

WORKSHOP “NUEVA GENERACIÓN DE SATÉLITES” en el Servicio Meteorológico Nacional

Los doctores Steven Goodman, Mitch Goldberg y Allen Huang fueron los tres expertos en Meteorología satelital y sus aplicaciones, que encabezaron el workshop “Visión General de la Nueva Generación de satélites GEO y POLARES”, que se desarrolló ayer en el Servicio Meteorológico Nacional. El Dr. Goldberg se encarga de la nueva generación de satélites polares y el Dr. Huang es un experto en softwares para el manejo de grandes cantidades de datos y que son esenciales para manipular los miles de Terabytes que genera esta nueva generación de satélites.

Los científicos mostraron el grado de avance del proyecto que se inició en 1999 y culminará en 2036, y supone una inversión de 10.8 billones de dólares. El proyecto continuará con el desarrollo y lanzamiento del GOES-S en marzo de 2018; el GOES-T, en 2020; y luego el GOES-U, en el 2025.

GOES
Vista previa del vídeo GOES-16 Rapid Scan Imagery of Severe Storms in Argentina de YouTube

LISA Pathfinder, listo para su lanzamiento desde Kourou

Última fase en tierra antes de iniciar su viaje de ocho semanas hasta el primer punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra

Cien años después de que Einstein planteara la teoría de la relatividad general, LISA Pathfinder probará las tecnologías que nos ayudarán a comprender las ondas gravitacionales

30/11/15

Los ingenieros de Airbus Defence and Space, la segunda mayor empresa espacial del mundo, están poniendo a punto a LISA Pathfinder, el demostrador de detección de ondas gravitacionales de la Agencia Espacial Europea (ESA), para su lanzamiento desde Kourou, en la Guayana Francesa, el 2 de diciembre de 2015.

“LISA Pathfinder va a allanar el camino a un futuro gran observatorio espacial que será el que, en última instancia, podrá observar y medir con precisión las ondas gravitacionales”, indicó François Auque, Responsable de Space Systems. “Estas minúsculas distorsiones del espacio-tiempo requieren tecnologías de medida muy sensibles y extraordinariamente precisas, y su funcionamiento solo puede probarse en el espacio”.

El ingenio espacial de 1,9 toneladas, desarrollado y construido por Airbus Defence and Space, se lanzará en un cohete europeo Vega. La ESA eligió el tema científico del universo gravitacional para su tercera gran misión L3, para la que es candidata destacada una misión similar a la de LISA. La radiación gravitacional permitirá a los astrónomos estudiar nuestro universo de una forma nueva y los futuros sistemas de telescopios podrán observar objetos tan exóticos como agujeros negros supermasivos en colisión como hasta ahora no ha sido posible.

Tras el lanzamiento, LISA Pathfinder pasará dos semanas elevando su órbita, efectuando seis reencendidos diferentes, utilizando un módulo de propulsión dedicado, que también ha sido construido por Airbus Defence and Space. Aproximadamente 51 días después del lanzamiento, y una vez realizado el último encendido y comprobada la integridad del módulo espacial, se separará el módulo de propulsión.

El ingenio espacial continuará su viaje hacia el primer punto de Lagrange (L1), ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Su órbita operativa es una órbita de Lissajous de 500.000 kilómetros x 800.000 kilómetros alrededor del punto L1. Durante la fase de deriva se probarán y verificarán la plataforma y los dos sistemas de propulsión del satélite (el de gas frío y los sistemas coloidales de propulsión con empuje medido en micronewtons de la NASA).

Veinticuatro días tras la separación, la misión comenzará con una puesta a punto de tres semanas de la carga útil científica, que incluye pruebas como la liberación y captura de masas de prueba y la verificación del sistema de control de actitud sin resistencia (Drag Free and Attitude and Control System – DFACS). A continuación tendrá lugar la misión principal, de seis meses de duración.
El demostrador incorpora el Paquete Tecnológico LISA (LTP) que pesa alrededor de 150 kilogramos. Consiste en un interferómetro láser que mide las variaciones en la distancia entre dos masas de prueba de una aleación de oro y platino de alta precisión que pesan 1,96 kilogramos cada una.

Una vez en órbita alrededor de L1, las dos masas de prueba se liberarán de su mecanismo de bloqueo y se mantendrán en su posición mediante un débil campo electrostático que se puede controlar de una forma muy precisa. En el momento en que se desactive la actuación electrostática sobre las masas de prueba, los dos bloques de oro/platino podrán moverse libremente de modo independiente, sin que se ejerza sobre ellas la influencia del ingenio espacial que las rodea.

El interferómetro láser medirá la posición relativa y la orientación de las masas, que se encontrarán separadas una de otra alrededor de 40 centímetros, con una precisión inferior a una millonésima parte del grosor de un cabello humano, o lo que es lo mismo, menos de 0,01 nanómetros.

Entre las tecnologías de LISA Pathfinder figuran también dos tipos de diminutos propulsores, tan pequeños que el empuje de uno apenas bastaría para evitar la caída de un copo de nieve al suelo. Estos propulsores se utilizan para asegurar que el ingenio espacial compense fuerzas externas como la presión de la radiación solar, protegiendo de esta forma a las masas de prueba de cualquier influencia externa.

La misión desarrollará pruebas en órbita de estos dos sistemas de micropropulsión, uno de procedencia europea y otro de la NASA.
La Agencia Espacial Europea (ESA) eligió a Airbus Defence and Space en el Reino Unido para construir el ingenio espacial y el módulo de propulsión, y es responsable del suministro del satélite integrado. ESA y el Centro Aeroespacial alemán (DLR) eligieron a Airbus Defence and Space en Alemania para dirigir los sistemas del LTP, desarrollado con la contribución de compañías e institutos de investigación europeos